Mipymes: diseño, competitividad y valor

¿Pueden las mipymes costear un diseño de calidad para sus productos y servicios? Más que un problema de costo, estamos ante un problema de acceso.

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El diseño es relevante para las mipymes en distinto grado, según su modelo de negocio y, desde luego, según las expectativas de cada empresario. Aquellos más ambiciosos, con expectativas de ser protagonistas y vocación para abrirse paso con productos y servicios diferenciados y de mayor valor agregado, encontrarán en el diseño una herramienta que los ayudará a competir significativamente mejor.

Y se compite mejor cuando la propuesta de valor de una organización es clara (comunicaciones), relevante (valor percibido por el consumidor) e innovadora (única). En estas tres variables, el diseño y la gestión estratégica de marca (o branding) contribuyen mancomunadamente a la comunicación, identidad y diferenciación de una empresa.

¿Cómo? Creando productos, transformando servicios, actualizando la propuesta de valor de la empresa y de cada uno de sus productos y servicios, innovando con foco en la experiencia de uso, de visita, de consumo, y un largo etcétera que solo es posible definir colaborativamente con cada empresa.

Por otro lado, debemos aceptar que aquellas micro, pequeñas y medianas empresas que solo buscan sobrevivir, entregando servicios o productos comoditizados, no encontrarán en el diseño un aporte estratégico relevante.

La pregunta que surge es: ¿pueden las mipymes costear un diseño de calidad para sus productos y servicios? Más que un problema de costo, estamos ante un problema de acceso. El diseño no es caro o barato en sí mismo, pues como ya hemos dicho, depende del modelo de negocios de la empresa en la cual se inserta.

Un diseño de calidad debe facilitar que el producto adecuado llegue al segmento de mercado y al perfil de usuario correctos, ayudar a disminuir costos y tiempos de producción, ser un apoyo fundamental para la visualización de estrategias y hacer tangible la promesa del producto o servicio, orquestando la experiencia de marca en todos sus niveles.

Pero la calidad siempre tiene un costo. Como sabemos, la inversión en calidad, en cualquier ámbito de negocios, debe estar asociada al retorno de esa inversión (ROI). La calidad y su ROI dependerán de los objetivos cuantitativos y cualitativos que se fije la empresa.

Existe una ignorancia básica respecto al diseño y la innovación. Creer que la innovación solo se refiere a las tecnologías, procesos y sistemas, y no a los productos y servicios con foco en las personas, es limitar su radio de acción y significa dejar fuera la mayor cantidad de iniciativas que una mipyme puede abordar, haciendo uso de sus capacidades y recursos en tiempo presente.

La competitividad y la evolución de los mercados han obligado a asumir que la innovación es algo que ha penetrado y modificado la cultura, las demandas y el modo de pensar en todo ámbito. Diseñar e innovar son conceptos que deben retroalimentarse, porque su capacidad de crear valor para una empresa solo se hace explícita cuando los consumidores, usuarios y clientes encuentran un producto o servicio que finalmente les ofrece una experiencia adecuada a sus preferencias y sabe mantener vigente dicho relacionamiento con el paso del tiempo y con los cambios de gustos y modas.

Hacerse cargo de ese minuto de la verdad es válido e imperioso para cualquier empresa, sea del tamaño que sea.

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